Según mi criterio, la formación académica siempre debe inducirnos a crecer en el ámbito de estudio per se. Pienso que la pedagogía ideal (especialmente en el ámbito artístico) que un docente debería impartir en las aulas de clases debería ser objetiva con respecto a las repercusiones sobre la elección de intereses en los que el alumno decida trabajar. Estoy de acuerdo con las exigencias en el sentido propositivo de las mismas, tal como permitirnos explorar más allá de nuestros horizontes y expandir nuestros límites si es que estos existieran, estoy de acuerdo con un nivel de exigencia humano y que no prohíba el campo de interés que un estudiante soberanamente escoge. En otras palabras, la exigencia es beneficiosa para el crecimiento profesional cuando tiene la facultad de expandirse a otros campos sin limitar o prohibir lo previamente dominado. Acerca de la crítica, pienso que también es necesaria para nuestro profesional siempre y cuando esta sea constructiva y nos impulse en lugar de estancarnos.
La educación en artes difiere a otros campos de saber en que está sirve como medio de orientación (intereses, afinidades artísticas, posicionamiento social y político con respecto a la idea de arte y su mercado, etc.) para los estudiantes. Dentro del mundo artístico existen un gran número de procesos creativos que se abordan tanto a nivel histórico como político y social; por ello el rol del educador y del estudiante (en esta rama del saber) no debe limitarse a una sola forma de hacer arte. Es un constante proceso de exploración y cuestionamiento sobre la importancia de crear o permanecer en las estructuras artísticas ya creadas que no termina con la obtención de un título universitario: el artista no se legitima dentro del mundo académico en este se lo conocerá como “estudiante en artes”.
Es importante profundizar entre la diferencia conceptual de los términos “estudiante de arte” y ”artista” en sí mismo. Los procesos académicos están diseñados en función de cumplir un rol estudiantil; llevando a la creación artística a puntos concretos o históricos en la que pueden en cierta instancia ser acoplados y estudiados como saberes en sí mismo. Pero la formación de un artista resulta diferente, como se mencionó en un inicio la denominación artista (atendiéndose a una contemporaneidad) radica en múltiples factores: trabajos realizados en función de exploraciones (intereses y referentes), vínculo con la sociedad (que tipo de aporte o impacto se genera fuera de los límites de la creación artística), evolución de prácticas estéticas entre otros.
No se trata de una cuestión de mercadeo o promoción en galerías va más allá. De esta manera el rol de “estudiante en arte” es por medio de los procesos metodológicos buscar aquello en lo que sus obras logren salir del plano académico. (No se puede encerrar en ejercicios de creación, sino en la creación en si misma) Ello implica cuestionarse las relaciones planteadas por los educadores u artistas con respecto a la forma de hacer arte de cada uno de ellos, pero en el sentido de aportación individual.
Finalmente se puede decir que tanto el mundo del arte como su enseñanza no debe ser entendidas exclusivamente desde “el gusto” sino desde un trasfondo más amplio.
La relación que mantienen actualmente los estudiantes con la universidad (tratando el tema que se desenvolvió la semana pasada en clase) parte desde experiencias propias, malas experiencias en su mayoría, vividas con docentes que por variadas razones, no necesariamente justificables, tuvieron aproximaciones y diálogos inadecuados con los y las estudiantes.
Mi opinión propia es que al contar la universidad con un Departamento de Bienestar Estudiantil competente, los y las alumnas podemos dirigir las respectivas quejas/demandas de los atropellos que hemos sufrido (no sólo por profesores sino también por alumnos y demás individuos que formen parte de instrucción) para que así se lleven las medidas adecuadas. Aparte que contamos con un apoyo psicológico en caso de necesidad de contención por algún daño que haya devenido de la situación vivida.
Por experiencia propia, ahora puedo asegurar que con calma las medidas tomadas han dado buenos resultados y concluyo sugiriendo siempre tratar esa clase de problemas primero directo con el docente (de ser esto posible), y si de quién se siente agresión no se abre al diálogo, como segunda opción sugiero llevar el caso a las oficinas y autoridades correspondientes, con la apropiada seriedad que requiere este tipo de situación.
Gusto e Interés:
El gusto afecta a todas las personas, casi como una enfermedad, engaña al sentido, pero con una facultad hacia el agrado visual externo, un placer dado, es gratuito y primitivo. Como por ejemplo las preferencias políticas, y las connotaciones extra sensoriales. somos consumidores desde esta perspectiva constantemente. Son un conjunto de características casi descritas verbalmente, como habla una persona, como se viste o mueve, su encanto o magnetismo social. Por lo tanto es una conducta un orden .Como cuando el arte estaba enfocado en su esteticidad e identidad.
El interés va más expuesto desde un valor cuestionante, es más sofisticado, consustancial, una inversión al intelecto y la razón, una exploración. Como entonces entablar esa búsqueda? Cuál es la relación entre lo interesante y la búsqueda? Obviamente no desprenderse en el tránsito de la inmediatez. El debate tendría la obligación de contener el cómo se encara el arte contemporáneo desde un escenario que remite una atención recóndita compleja. En las selecciones y como estos elementos son procesos de valores e investigación.
Es una consideración al artista y su obra, atribuyendo una reflexión a los distintos modos de creación artística. Una autonomía incorporada en su fase crítica. Podríamos decir que los mecanismos de legitimación en el arte contemporáneo están ligadas al interés tanto del artista expositivo como el usuario o publico que lo consume.
El sociólogo contemporáneo Pierre Bourdieu en su obra “Las Reglas del Arte” hace volar en pedazos el espejismo del todo poderoso y creador, al mismo tiempo sienta los cimientos de una “ciencia de las obras”, cuyo objeto no solo sería la producción material de la obra misma, sino también la producción de su valor. Sin embargo, en lugar de aplastar al creador bajo el peso de los determinantes y reducir así la obra al medio que la vio nacer, la extraordinaria contundencia del análisis desarrollado en este texto permite comprender por fin la tarea específica que el artista debe llevar a cabo ,(así como un escritor)en contra y gracias a esos determinantes sociales, para llegar a producirse como sujeto de su propia creación.
Como podemos entonces enfrentarnos a esta tarea de crear un real interés por algo? De qué manera el arte nos refiere estas herramientas? Como mostrarse analíticamente en torno al mundo y frente a nosotros mismos?. Comprender de manera critica la historia del arte y los discursos, sus asimilaciones analíticas actuales de los conceptos en los que se sustenta el arte. Es importante también analizar la evolución de esos valores del arte, actualizar constantemente el conocimiento a partir de sus propios creadores, para poder así con criterio, analizar la repercusión entre el arte y la sociedad. Sus múltiples lenguajes. Traducciones y por lo tanto, sus incontables posibilidades. Conocer al artista desde sus facultades a través de sus obras y textos, sus comprensiones dimensionales, sus condicionamientos y la autocrítica en el trabajo que hacen posible los discursos artísticos.
Al momento de realizar una comparación entre gustos e intereses es importante señalar puntos claves para diferenciarlos y así sea más fácil comprender cómo funcionan.
El gusto es la sensibilidad y apreciación del individuo hacia el objeto (hablando sobre arte),puede ser al estilo, la técnica, la manera en cómo está hecho, lo que nos llama la atención.
Mientras que los intereses es lo que se podría plantear como un proyecto, algo que te lleve a realizar cosas nuevas, una motivación, una atracción, un desafío.
Un ejemplo de manera directa podría ser :“Me interesa la anatomía humana y cómo funciona, pero me gusta la forma del cuerpo femenino en particular”
Del gusto y el interés dependerá mucho en cómo el artista se desarrolle en su entorno universitario, surgirán preferencias que lo impulsarán en la realización de proyectos.
Creo que es importante que los profesores sean flexibles con las enseñanzas actuales, no ser cerrados a su criterio personal cuando las personas que están aprendiendo son artistas con distintos procesos creativos. Pienso que los profesores deben corregir y encaminar al alumno dando una crítica constructiva (con esto me refiero a señalar puntos buenos y malos de la obra) pero no desacreditando lo que no le parezca.
Un problema muy grave que he notado (tomando en cuenta que estudiamos en una universidad de arte) es la carencia de vocación por parte algunos maestros, una parte de ellos son artistas con años de experiencia que técnicamente fueron forzados a tomar los puestos como profesores, pero esto no fue por una inclinación hacia la enseñanza. Pienso que esto puede ser la razón por la cual surgen conflictos con las generaciones más jóvenes.
Los maestros son personas extremadamente estudiadas que tienen su criterio formado respecto a arte y filosofía, considero que ellos deberían prestar sus conocimientos pero no forzar o influenciar de manera incorrecta al alumno, los profesores deberían servir como un guía hacia la experimentación e investigación pero no de una manera unilateral, sino siendo imparciales y abarcar todos los aspectos del arte, incluidos los “académicos”.
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